Hola a todos.
Una de las primeras cosas de las que me dí cuenta cuando empezé a comprender la realidad es que se nos manipula desde edades muy tempranas, utilizando desde los medios más descarados hasta los más sutiles. Y uno de los que suele pasar más desapercibido es el uso del lenguaje. Con ello no solo me refiero al aborrecible lenguaje "políticamente correcto", sino a cosas mucho más importantes. No obstante, comenzaré con un ejemplo muy evidente que probablemente muchos ya hayáis oído. Cuando los medios tienen las pelotas de usar la expresión "tropas de paz", para hacer referencia a que se va a mandar un ejército invasor a tomar por la fuerza un territorio. Todavía habrá gente que considere que enviar un ejército a invadir un sitio sea algo asociable con la paz.
Es un ejemplo muy evidente, pero hay otro que suele pasar muy desapercibido. Es el asociar lo que se enseña en las escuelas con la educación. ¿Qué es educar? ¿Es aprender las cosas que te enseñan en la escuela? Entonces, cuando vamos caminando por la calle y alguien nos empuja, decimos que es un maleducado. ¿Quiere eso decir que suspendía todos los exámenes en el colegio? No tiene absolutamente nada que ver. ¿Qué es educar entonces?
Si vamos a la definición del diccionario Merriam-Webster, encontramos cosas curiosas. Educar tiene tres definiciones: "Entrenar mediante la instrucción formal y práctica supervisada especialmente en una habilidad o profesión", "Desarrollar mentalmente, moralmente o estéticamente a través de la instrucción" y "Persuadir o condicionar para lograr que se sienta, crea o actúe del modo deseado". ¿Qué os parece? Educar viene a significar una especie de entrenamiento que busca desarrollar y condicionar la mente de un individuo de un cierto modo. ¿Tiene esto que ver con la mayoría de las cosas que se enseñan en la escuela? Yo creo que no. Educar supone realizar un esfuerzo activo para que el individuo se desarrolle adecuadamente a la hora de afrontar el mundo de la mejor manera posible, con unos valores éticos y morales adecuados y dotándole de la capacidad de ver y entender las cosas. ¿Se hace esto en la escuela? Desde mi punto de vista, generalmente no.
A mi modo de ver, esto explica por qué hay tanta gente maleducada en este mundo. Porque la educación es algo que se enseña en casa. Es responsabilidad de los padres educar a sus hijos de la mejor manera posible. Sin embargo, no son pocos los padres que consideran que el niño se educa en la escuela, mientras que en casa puede hacer lo que le venga en gana. A esto súmale lo que hacen los medios de entretenimiento y de "comunicación", que como explicaré en el futuro, buscan sacar lo peor de cada individuo. Niños que se educan delante de la televisión o del móvil, sin que sus padres se molesten en ver qué dibujos animados o qué series ven. Luego, cuando les llaman desde el colegio diciendo que su hijo ha hecho nosequé aberración, culpan al colegio y al sistema.
¿Por qué ocurre todo esto? Ocurre por muchos factores, pero uno de ellos es que subliminalmente se está engañando a los padres. Llamando educación a algo que no es educación. En el colegio no se educa. Se enseñan otras cosas, pero no se educa. Súmale la habitual falta de capacidad para asumir responsabilidades que se acaba enseñando a la larga en el susodicho "sistema educativo" y luego tienes el cóctel perfecto para que los padres cometan una infinita cadena de irresponsabilidad y sus hijos acaben siendo unos irresponsables maleducados como ellos. Como véis es un círculo vicioso.
Por este motivo, tenemos que empezar a llamar a las cosas por su nombre. Educación es lo que se enseña en casa. Es enseñar buenos valores a nuestros hijos, no delegando nuestra responsabilidad como padres en otros sistemas. Y menos en los medios de entretenimiento y en las escuelas. Lo que se debe practicar en las escuelas es la ENSEÑANZA, no la educación. La escuela debe ser un sitio donde se forme a los seres humanos para prepararles de cara a su desempeño en la vida.
Y de todas las cosas que se enseñan en la escuela, pensad en cuántas son realmente importantes para formaros en vuestra vida. Si os paráis a evaluar esto, pues por ejemplo a mí solo me salen dos o tres materias que pueden ser importantes; las matemáticas básicas y los fundamentos del lenguaje. Y como músico, me permito el lujo de decir que un mínimo de formación musical también es importante. Las matemáticas son necesarias para el día a día, considerando que en este mundo no se puede vivir sin dinero, y cuatro cuentas tenemos que saber hacer todos. Saber hablar adecuadamente y expresarnos como Dios manda también es importante. Y lo de la música no solo lo digo como músico, considero que estimilar la creatividad y la capacidad de apreciar el arte es importante. Eso está muy mal hecho hoy en día. No hay más que escuchar la música que escuchan los jóvenes de hoy en día. Tampoco digo que a todo el mundo le deba gustar la música clásica, pero debería saber apreciar su enorme valor artístico, de cara a que no se dejen engañar por la terrorífica música comercial.
Al final, en el colegio os están enseñando muchas cosas que ni os importan ni os aportan nada en vuestra vida. Estáis desperdiciando años fundamentales para vuestro desarrollo individual. Lo más importante para cualquier ser humano en desarrollo, en edades tempranas, es buscar nuestra vocación. Todos, absolutamente todos, tenemos al menos una cosa, una actividad que nos llena y que nos hace sentirnos realizados, que estamos aportando algo, que es aquello para lo que estamos en este mundo. Cuando hice la carrera de ingeniería, me sorprendió ver que muchos de mis compañeros no estaban estudiando por vocación, sino porque X les dijo que era buena carrera, o que se pagaba bien. Muchas veces de ahí vienen los malos resultados académicos. Si no estamos haciendo algo porque realmente nos gusta, no solo no llegan los resultados (lo cual es irrelevante de todos modos), sino que no nos sentimos realizados y experimentamos emociones negativas, lo cual, como ya he dicho, nunca es bueno en este mundo.
Por este motivo, considero que la formación de un individuo, desde la edad más temprana posible, debe ir primero indicada a buscar la vocación. Y, una vez que se encuentre, se nos debería formar específicamente para desempeñar la actividad que realmente hemos venido a desempeñar en este mundo. Si no vas a desempeñar una labor científica, sino que te gusta más estudiar la historia, pues no te deberían enseñar matemáticas más allá de las operaciones básicas. ¿Para que quieres saber trigonometría? A ti, en particular, no te va a aportar nada. Otro caso, si descubres que te gusta descubrir por qué las cosas son como son y quieres estudiar física, pues a ti sí te interesa y mucho conocer la trigonometría, pero no te importa qué monarcas reinaron en España en el signo XIX. Es que no te aporta nada para tu desempeño. Y sin embargo, en ambos casos, el sistema de enseñanza te fuerza a "aprenderte" esas cosas. Por supuesto, como no tienes vocación para ello, te las memorizas, las sueltas en el examen y consigues haber perdido el tiempo en cosas que no te aportan nada.
No solo la enseñanza obligatoria consiste en aprender cosas inútiles. La enseñanza universitaria tampoco se libra. Y que nadie piense que por tener un título universitario sabe más ni menos que nadie, porque también se enseñan cosas que no aportan nada. Si estás leyendo esto y solo tienes estudios mínimos, no considero que sepas menos que yo por el hecho de que tenga un grado y un máster. No es así. Las cosas que se nos enseñan no son las realmente importantes. Ya ni siquiera se enseñan las cosas que realmente importan para nuestra profesión, puesto que de mi experiencia universitaria he sacado realmente poco que me ha servido para mi desempeño profesional. Incluso, al menos donde estoy yo, los estudios de doctorado no te enseñan a ser docente. Ni siquiera te dan derecho a colaborar en tareas docentes a menos que tengas una beca que explícitamente te habilite para ello. Puedes pisar un aula universitaria como profesor por primera vez y tener cero experiencia enseñando. El hecho de saber de un tema no quiere decir que lo sepas contar ni que te guste contarlo.
Precisamente uno de los motivos por los que escribo estos textos es porque me gusta. Me gusta compartir los conocimientos que he adquirido con los demás, tratando de expresarlos de un modo que tanto un doctor en física como mi abuela puedan entender. Porque ese es el modo de contar las cosas. Vosotros decidme cuántos profesores realmente buenos habéis tenido en vuestra vida. Aquellos que hayan demostrado una auténtica pasión y vocación por lo que hacen y os la hayan sabido transmitir. Yo los puedo contar con los dedos de una mano, y seguramente me sobrarían. Todo esto, considero que debería haceros reflexionar sobre cómo funciona realmente el sistema de enseñanza, tanto por el lado del alumnado como el del profesorado. No está pensado para sacar lo mejor de ambos bandos; está pensado para quemarlos internamente a ambos. El alumnado se ve forzado a aprender cosas que realmente no le interesan o no le hacen falta para desarrollar su vocación, mientras que muchas veces el profesorado solo está ahí porque ha superado unas pruebas, que no valoran que realmente sepa contar o enseñar las cosas, sino que se limitan a probar que se han vomitado sobre un examen cuatro conocimientos que probablemente ni siquiera tengan alguna relación con lo que se pretende enseñar.
Por eso escribo aquí, porque este blog no deja de ser un portal donde sí puedo enseñar las cosas realmente importantes. Aunque mi vocación siempre será la enseñanza, sé que dentro de este sistema únicamente estaré trabajando para ser una excepción a esa regla no escrita. Y lo hago porque sé que formar es aquello para lo que estoy en este mundo. Tú igualmente tendrás una vocación, que te haga sentir como yo me siento cuando estoy enseñando algo. Si aún no la has encontrado, no sé a qué esperas para buscarla. Y ten por seguro que en el sistema oficial no encontrarás la forma de desempeñar tu vocación al 100%, pero será algo que se te exija para poder llegar a un puesto. Si lo haces, no lo hagas por lo que te puedan pagar, sino hazlo porque realmente te llene espiritualmente, y trata de contagiar ese entusiasmo a los demás para que todos hagamos lo que realmente queremos. Este no deja de ser un paso más, aunque bien importante de nuestro desarrollo espiritual.
Nos vemos.
Saludos.
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