miércoles, 4 de marzo de 2020

¿Cómo funciona realmente nuestra mente?

Hola a todos.

Cuantas más cosas aprendo sobre mí mismo, más me doy cuenta de lo tremendamente poderosa que es nuestra mente. No somos conscientes de la cantidad de cosas que puede hacer. Incluso cosas que nos parecerían de ciencia-ficción. No obstante, hoy voy a mantenerme a un nivel más terrenal para comentar lo que quiero comentar. Y es la capacidad de nuestra mente subconsciente.

Está claro que tenemos dos niveles de pensamiento a grandes rasgos: un nivel consciente, donde tenemos un pensamiento activo y que podemos controlar en su mayor parte, y un nivel subconsciente, que escapa a nuestro entendimiento. Es este nivel el que predomina cuando estamos fuera de esta realidad 3D física, como hablé en la entrada sobre el sueño. Sin embargo, el nivel subconsciente está activo en todo momento. Solo que no lo sentimos. Está eclipsado por el nivel consciente, el cual es mucho más notable, aunque menos poderoso.

Empecé a darme cuenta de esto hace mucho tiempo, pero recientemente viví un ejemplo que lo puso plenamente de manifiesto. Fue cuando jugué al videojuego The Talos Principle. Se trata de un videojuego de puzzles y lógica, donde cada puzzle consiste en encontrar un objeto en una sala. A su vez, esta sala está dividida por paredes y portales, los cuales nos bloquean el paso pero pueden ser abiertos de diferentes modos. Sin entrar en las mecánicas de juego, que no es lo que quiero tratar en esta entrada, la cosa es resolver diferentes puzzles para superar cada prueba. Si bien la dificultad inicialmente es baja, diseñada ex profeso para que el jugador aprenda las mecánicas básicas, conforme se llega a la parte intermedia del juego, la dificultad comienza a aumentar de forma exponencial, y las pruebas comenzaban a parecer dilemas imposibles de resolver. Pronto comencé a tener que dejar atrás pruebas que no conseguía resolver para poder progresar. Sin embargo, pasó algo asombroso: días después de haber dejado atrás una prueba, incluso a veces semanas, volvía a ella y, sorprendentemente, veía algo que había pasado completamente por alto la anterior vez, o se me ocurría otra forma de afrontar la prueba. Y siempre funcionaba. La cosa es que, aunque no había estado pensando en la prueba de forma activa, algo en mi mente había trabajado en ello y había puesto en orden mis ideas. Además, el propio juego incentivaba esta forma de pensar. Hay una voz que te habla cuando ve que llevas tiempo atascado en una prueba, y te incita a dejarla de lado, para volver sobre ella más adelante. Y puedo dar fe de que esta forma de pensar funciona a la perfección.

Yo creo que esta experiencia explica a la perfección la forma de pensar que tiene nuestra mente y el tremendo poder de nuestro subconsciente. La parte de nuestra mente que no podemos sentir, que no podemos controlar, es, también, la más poderosa. Solo tenemos que dejarla trabajar en paz. Si tenemos la mente sobrecargada con muchas cosas, todo lo que conseguimos es quemarla, y no logramos sacar lo mejor de nosotros mismos. Cuando tenemos un problema entre manos, la estrategia habitual que tiene mucha gente es ocecarse en dicho problema, dándole todas las vueltas necesarias y echando todo el tiempo necesario hasta que se les ocurre algo. Y esto, generalmente, no funciona, por el motivo que he expuesto. Nuestra mente consciente raramente resuelve los problemas. Es el subconsciente el motor que dirige nuestro pensamiento. Si damos todo nuestro poder a nuestra mente consciente, no solo estamos desaprovechando nuestro potencial; también estamos dejando nuestra mente expuesta, ya que el subconsciente se quema. Y en este mundo se intenta manipular nuestra forma de pensar por muchísimos medios. Estando débiles es cuando mejor se nos manipula.

Así que, si tenéis un problema, no tratéis de resolverlo a base de echar mucho tiempo y darle muchas vueltas. El auténtico poder de nuestra mente está en el subconsciente. Si encontráis una dificultad, pensadla un poco, pero no le dediquéis el 100% de vuestro tiempo. Si no veis solución, dejadlo de lado y poneos a hacer otras cosas. Eventualmente, más pronto que tarde si tenéis la mente tranquila, vuestro subconsciente dará con la solución. Y recordad que el sueño también es un respiro que le damos a nuestra mente consciente. Cuando dormimos, nuestra mente subconsciente trabaja a toda velocidad, y es justo ahí donde saca todo su potencial. Así que, una de las mejores formas de resolver nuestros problemas es meditarlos con la almohada. La sabiduría popular es, muchas veces, también la más sabia.

Saludos.

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